27 septiembre 2007

22/09/07 Ayuí - Hay loco pá todo

14:00 hs., luego de una siestera, perdón, de una reparadora siesta, comencé a calzarme las llantas (unas nike de $35 Zapatillería2000), cuando la patrona opina:
- se te vá a hacer tarde, por qué no vas en la bici?-
- uuuuuuu- pensé para mis adentros, - arde Troya-
- Pero vos estás loca? No debe haber cosa más denigrante para un aprendiz de yipero caer en la casa de otro en bici, sabiendo que uno posee yí, y de rata, haragán, etc. o se engrasa para repararlo, dejá nomás voy a pata . . .-

Y así fue como enfilé raudamente montado en mis Nike$35.
Llegué justo a lo del Dr. Peke para acomodar los juguetes de las nenas, correr las plantas, etc. Me bajé de las Nike, monté los botines, y ya estábamos saliendo. Llegamos a la estación, Jorge y Andrés (el que escribe una vez al mes) ya estaban, evaluando las modificaciones necesarias del Master para colocar el Chivofjpsofuwe9puaj 250 al Master.
Mates de por medio, relajadas a mi defenestrada Olivia y su original capota, etc. En eso llega algo que de lejos parece un Mehari (es muy grande para eso), cuando estaba mas cerca era un Jeep Souza, sí el de Carlos, con flamante acompañante, digo, flamante porque estaba muy bien vestidito como para ir a tomar mates al lago con la patrona etc. etc. etc. (pobre gaucho, no sabía lo que le esperaba y creo que tampoco sabía bien con quién iba de piloto) . . . . .la camperita verde loro quedó marrón ehh bueno marrón; me hizo acordar a mi primera salida en shorts, la roncha más chica era una moneda de 50.
Luego de evaluar los distintos destinos, se deciden por el recorrido que se hizo la última vez con los BSAS-JeepFashion-Model07; abajo una imagen de la zona recorrida, a la derecha del trazado de la ruta.
A poco de comenzar, nos encontramos con un paso con bastante barro y unas huellas en principio extrañas, para cuatriciclo era muy ancho, para jeep demasiado angosto, podría ser un auto, pero . . . . . un auto?! Naaaaaa nooooo no puede ser. En fin, se lanza Carlos en su Mehari: mucho ruido, mucho barro, pero no pasa, ya la cara del copiloto empezó a cambiar, también el color de la camperucha verde loro. A fuerza de malacate, remonta el Mehari, después vamos nosotros en el Guaraní y pasa, atrás se larga Jorge con su Master (que bien se lo ve al añejo Conti, todavía lleno de gloria y satisfacciones para dar) y atrás la Locomotrola de Andrés.

Acá empezó a fallar la brújula, el gps, y los baquianos se desorientaron, empezamos a encontrar alambrados donde no los había; hubo que buscar pasos donde poder abrir y volver a cerrar ya que había huella de animales y no era nuestra idea romperle las pelotas al supuesto dueño (¿no era Juan Pueblo el dueño acá che?¿quién arrendó ésto?) Y así nos fuimos abriendo paso, a fuerza de hacha y machete, ya que en lugares había pequeños bosquecitos de las nunca bien ponderadas “Uñas de Gato” (estamos hablando de un bosque de arbustos con uñas cual felino, no del local cercano al lugar de la escena con chicas que tienen las uñas largas); que lo parió que son ponzoñosas (las pinchaduras).

Jorge tenía un casorio así que empezamos a pegar la vuelta, calculando estar en el puente tipo 18:00, así tenía tiempo de cambiarse (hay mucha superficie que limpiar). Entre pitos y flautas estuvimos en el alambrado perimetral de la ruta, otra vez sin poder pasar y buscando algún paso. Entre la ruta y el alambrado se veía creo una Toyotita Azul empantanada, con una gata haciendo fuerza como una perra, con el Sr. Polveti (por ponerle algún nombre al ratón éste que viene a hacer de novio acá en el barro; dejate de joder Polveti, cuesta $20 el Tortuguitas) acelerando la chatita; a lo lejos se veía un Fitito haciendo no se bien qué, estaba en la zona del arroyo, distante unos 300 mts. de nuestro lugar. En ése instante, se vé en la ruta, algo brillante, lustroso, que rebotaba en el camino, y de pronto comenzó a deslizarse hacia nosotros . . . es un meteorito?, es una bocha? Que carajo es?.

Más de cerca era un pelao, entrado en años, habano armado en mano, facón (bueno sí el cuchillo de la cocina) en ristra, impresionante el pelado: -¡Alto! Que hacen ahí! Siii ustedes! Eso es privado! . . . . – Si bien el pelado no asustaba ni a una mosca, yo por las dudas empecé a recular despacio, mirando para arriba; por suerte en el grupo, había un aprendiz de diplomático, aunque a juzgar por la labia, debe tener varios doctorados en la materia: - no caballero! Usted está equivocado!- le tiró Jorge. Para resumir la historia, terminamos a los besos y abrazos con el Pelado, a ésta altura, un entrañable amigazo nuestro: -vengan cuando quieran gurises! No tienen mas que avisar!- (Gracias Jorge).

Volvimos a las máquinas, más tranquilos, pensando que ya no podía pasar más nada, pero todavía faltaba lo mejor. Sale primero Andrés y todos atrás buscando el supuesto camino que nos llevaría a la tranquera, y divisamos un candidato que venía con cara de pocos amigos, era el cuidador con una escopeta recortada doble caño que no sabía nada de nuestro encuentro con el amigazo Pelao; se baja Andrés de la Locomotora, lentamente divisaba yo desde el Guaraní como su color de piel cambiaba repentinamente al blanco. Lo subió al jeep ya que iba a ser nuestro guía hasta la tranquera. Lo dejó antes en su covacha al improvisado gps humano, nos cruzamos en el camino con el Dolape en su 4L celeste (a los bocinazos con el amigazo) y ya estábamos del otro lado.

Enfilamos hacia la desdichada Toyotita, la gata/perra y Polveti. Ya contaban con la ayuda de “algo” que la tiraba y aquí encontramos la sorpresa de la tarde, un Fiat 600 con cadenas en sus ruedas traseras, jeepeando en el Ayuí: -Hay loco pá todo- dijo Carlos, mirando de reojo su Mehari, de ése mismo ojo caía un lagrimón. Impresionante lo de éstos 5 gurises, haciendo piruetas con el Fito, si algo le faltaba a la tarde era ver esto. Mas adelante, hablando con los pibes, las huellas extrañas que habíamos visto al principio eran las patas del Fito y sus cadenas

Como empezó a largar espuma por la boca el pobre 600, César se apiadó y la arrastró a la pobre chata, y Polveti, abriendo la boca con su cabeza de novio enamoradísimo, se morfó el Guaraní de atrás.

Esto es para vos Polveti: entre el gasto del lavadero de la chata, el arreglo del portón trasero y el mal trago del momento de pasión arruinado, pagabas $20 en el Tortu y listo, para la próxima ya sabés . . .

Y después de despedirnos de Polveti y su sra. gata/perrra nos dirigimos al Ayuí, para deleitarnos con las piruetas de los gurises y su 600 Off-Road en medio del arroyo, y yo acá puteando y dando vueltas con mi Olivia, los jeeps no existen, aguante el 600!

Para que vean que es cierto, ya el diplomático diplomado del grupo, Jorge, pondrá las fotos que muestran lo de éstos 5 muchachos, muy bueno.

Acá Jorge y su acompañante nos abandonan, porque como dije antes, había casorio y no podía llegar así (por lo de la superficie para limpiar).

Fuimos a pasar una zanja bastante profunda, la que el Fito pasa sin dramas. Atrás se larga el Mehari (si pasa el Fito . . . . , bué), y se queda hasta los ejes. Pasan después El Guaraní (el tipo lava las SuperGuámper en el arroyo primero, vivo el tipo) y luego pasamos en la Locomotora.
Ya caía la tarde y cansados de ver las piruetas del Fito, partimos preparando mate hacia Villa Zorraquín donde picoteamos unos bizcochos bajo la mirada de los vecinos. Pasó un veterano atrevido con las manos atrás, bien de viejito chusma, se para nos mira y tira: -ustedes están locos para andar en eso- dice mirando con asco, -pero ésos de ahí están más chapita todavía!- nos dice mientras señala la ruta: nuestros casuales compañeros de aventuras, venían con el Fito sangrante atrás . . . . . . . –hay loco pá todo- dijo Carlitos (y se le caía un lagrimón)

25 septiembre 2007

Como queriendo volver a empezar

Hola Gentes:

Desde Abril de 2006 hasta la fecha, ha corrido mucha, yo diría, demasiada agua bajo el puente; han ocurrido muchas cosas en lo personal, por eso no he podido dedicarme a editar ésta cosa; ahora trataremos de darle un pequeño impulso.

Próximamente estará el relato de la salida del 22/09/07, con alguna imagen. Nos estamos viendo